India without cooking gas.



Throughout India, the energy crisis caused by gas shortages is being felt acutely.
The JMH International Consortium of Journalists toured the streets of New Delhi, and the images of closed food stalls and restaurants are a stark reminder of the current energy crisis.

"Before, we could cook all day. Now we don't serve any meals," Diya, a beautiful street food vendor, tells us.

Before, ordering a replacement 10-kilogram gas cylinder, enough for the whole day, took a few minutes. Now it takes a week. No business that cooks is viable under these circumstances.

In Delhi, long lines snake outside gas distributors' offices. Residents and shopkeepers wait for hours to get a 10-kilogram gas cylinder. Many return empty-handed.

The black market: 

Ten-kilogram cylinders can be found on the black market, but the price has doubled to 4,000 rupees, which is about 36 euros—a fortune in India. This situation is being replicated these days throughout South Asia, in developing economies heavily reliant on gas for daily cooking. The disruption of liquefied petroleum gas (LPG) supplies, caused by the blockade of the Strait of Hormuz resulting from the Iran-Contra conflict, has plunged the region into its worst energy crisis in decades.

India is suffering an economic blow from the Iran-Contra conflict: Only two shipments have managed to cross Hormuz and reach India since the closure. The world's most populous country, with over 1.4 billion inhabitants, is the world's second-largest importer of LPG. More than 60% of its supply comes from Gulf countries such as the United Arab Emirates, Kuwait, Qatar, and Saudi Arabia.

Even crematoriums have had to adapt. Some have switched to electric ovens to avoid the accumulation of corpses. Meanwhile, thefts of LPG trucks have skyrocketed, a symptom of a shortage that is no longer just economic, but also a matter of public order.

Prime Minister Narendra Modi has tried to quell the alarm. "There is no need to panic," he recently declared. His government has authorized the use of more polluting fuels, such as coal, a measure that underscores the seriousness of the situation.
The crisis has reached Pakistan, with schools temporarily closed, and Bangladesh, where universities have been closed until further notice.

More to come.

With information from the International Consortium of Journalists JMH

World Organization Bullying Without Borders

En toda la India la crisis energética por falta de gas se siente con fuerza.

El Consorcio Internacional de Periodistas JMH recorrió calles de Nueva Delhi y las imágenes de puestos de comida cerrados y restaurantes es una muestra de la crisis energética actual.
"Antes podíamos cocinar todo el día. Ahora ya no servimos comidas", nos dice Diya, una bella comerciante de comida al paso.

Antes el pedido para cambiar una garrafa o bombona de gas de 10 kilogramos, suficiente para todo el día, llevaba unos minutos. Ahora acarrea una semana. Ningún negocio que cocine es viable en esos términos.
En Delhi, largas colas serpentean frente a oficinas de distribuidores de gas. Vecinos y comerciantes esperan durante horas conseguir un envase de gas de 10 kilos. Muchos regresan con las manos vacías. 

El mercado negro:

En el mercado negro se pueden conseguir envases de diez kilos, pero el precio se ha duplicado hasta las 4.000 rupias, que al cambio son alrededor de 36 euros, una fortuna en la India.

Esta situación se está replicando estos días por todo el sur de Asia, en economías en desarrollo con una gran dependencia del gas para cocinar a diario. La interrupción del suministro de gas licuado de petróleo (GLP), provocada por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, surgido de la Guerra de Irán, ha sumido a la región en su peor crisis energética en décadas.

La India recibe un golpe económico por la Guerra de Irán:

Solo dos cargamentos han logrado cruzar Ormuz y llegar a la India desde el cierre. El país más poblado del mundo, con más de 1.400 millones de habitantes, es el segundo mayor importador mundial de GLP. Más del 60% de su suministro procede de países del Golfo como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Arabia Saudí. 
Incluso los crematorios han tenido que adaptarse. Algunos han pasado a hornos eléctricos para evitar la acumulación de cadáveres. Mientras tanto, los robos a camiones de GLP se han disparado, síntoma de una escasez que ya no es solo económica, sino también de orden público.

El primer ministro Narendra Modi ha intentado contener la alarma. "No hay necesidad de entrar en pánico", declaró recientemente. Su Gobierno ha autorizado el uso de combustibles más contaminantes, como el carbón, una medida que evidencia la gravedad del momento. 
La crisis alcanza a Pakistán con escuelas cerradas temporalmente y Bangladesh, donde las universidades han sido cerradas hasta nuevo aviso.

Ampliaremos.

Con información del Consorcio Internacional de Periodistas JMH

Organización Mundial Bullying Sin Fronteras






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