JAVIER MIGLINO y ABOGADOS. ASUNTOS EN TODO EL PAÍS.

DR. JAVIER MIGLINO y ABOGADOS.


Desde 1945 más que Abogados.
Asuntos en toda la República Argentina.

Contacto lineas rotativas:
(011) 4786 - 8118
(54 11) 4786 - 8118

Para solicitar una consulta:
Lunes a Viernes. 11 a 15 horas.



Av. Alicia Moureau de Justo 540.
Puerto Madero.

BELGRANO

Avenida del Libertador 6222.

SAN ISIDRO

Avenida del Libertador 13.920.

NEUQUÉN

Juan B. Justo 350. Ciudad de Neuquén.

MIAMI:

2216 NW 4th Terrace MIAMI. Miami.
FLORIDA. 33125. MIAMI.
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.

































domingo, 2 de julio de 2017

El insoportable nivel de impuestos en Argentina.

El Dr. Javier Miglino, CEO de MIGLINO y Abogados en diálogo via satélite con el periodista argentina Jorge Lanata por la Cadena Internacional de Noticias NTN 24.

Desde 1983 la presión tributaria se duplicó en la República Argentina hasta llegar al mismo nivel que tienen los países desarrollados. Muy lejos quedó el límite máximo del 33 por ciento impuesto en la Constitución Nacional.
Las cosas se agravan con Macri:
 Desde el comienzo de la gestión del combo PRO + Cambiemos, el reclamo por el peso de los impuestos sobre la economía se vuelve cada vez más fuerte porque no solo se han incrementado los impuestos sino que la recesión que padece nuestro país desde enero de 2016 hace muchos negocios inviables. El costo argentino alto e incluso "super alto" goza de muy buena salud. Encareciendo negocios pequeños, medianos, grandes, exportaciones y todo tipo de actividad productiva. Para muestra basta un botón: el 44% del precio de los alimentos corresponde a impuestos nacionales, provinciales y municipales que pegan sobre el valor final de un producto de manera directa o indirecta.
Del 15% de presión tributaria que el país tenía en promedio hace 30 años, este año se cerraría en 35,6% del PBI. Esta escalada no fue consecuencia de una reforma integral, sino de una sucesión de manotazos de ahogado de los gobiernos de turno para buscar fondos en momentos de escasez. Cambios en las alícuotas o en la base imponible fueron las herramientas más usadas. Sobre esto, lo que empezó como un tributo de emergencia, como el impuesto al cheque, terminó consolidándose como una piedra angular de la recaudación. Los gobiernos se las ingeniaron también para que la inflación jugara a favor de la recaudación, al dejar de actualizar los montos mínimos de distintos tributos. Así se formó el laberinto de la presión tributaria que hace que hoy, en productos tan básicos como el pan, el 38% del precio sean impuestos.
El peso de los impuestos en cada compra:
Desde los insumos hasta que el producto terminado llega a la bolsa del consumidor final. Esto incluye a los tributos que afectan directamente a las empresas (por ejemplo, el impuesto a las Ganancias), como a sus empleados (componente previsional) o al consumidor final (IVA). También incide el impuesto a los Ingresos Brutos, promediando las distintas alícuotas que existen y los impuestos municipales, entre otros.
En el caso de los alimentos, en un producto como el chocolate, que está gravado con el IVA al 21%, el costo impositivo contenido en el precio final de venta es del 44,10%, lo que supone entre 7 y 8 puntos porcentuales más que en el 2000, por lo que la presión tributaria se incrementó entre 20 y 25%.
Cigarrillos, teléfonos móviles, autos y combustibles:
Fuera de alimentos, datos del mercado muestran que el caso más relevante es el de los cigarrillos, donde los impuestos constituyen el 88% del precio. También los teléfonos móviles o celulares tienen una presión tributaria, del 67%. En autos, la carga es del 54,8%. Y en naftas, del 43%.
Pequeños comercios en Capital Federal y el Gran Buenos Aires:
El impuesto a los Ingresos Brutos, con una alícuota baja y una percepción inocente por parte del gran público, se lleva nada menos que el 55% de la rentabilidad de un comercio promedio (de entre el 10 y el 15%), mientras que las contribuciones a la seguridad social implican el 29% de la rentabilidad y el impuesto al cheque, el 17%. En pocas palabras una juguetería de Lomas de Zamora o un negocio de zapatos de mujer del porteño barrio de Belgrano, pierden la mitad de su rentabilidad por el Impuesto sobre los Ingresos Brutos.
Las Mafias prosperan:
Bajo el imperio del actual sistema tributario, solo aquellos que logran una rentabilidad superior a lo normal estarían en condiciones de cumplir con el pago de todos los impuestos y generar un excedente, por ejemplo ferias del tipo de La Salada, que como todos sabemos más que ferias comerciales son verdaderas organizaciones delictivas o mafias. 
Después de haber tocado un pico de 34% en 2014, la presión tributaria consolidada tuvo una leve baja, a partir de los cambios en Ganancias y Bienes Personales. Sin embargo hoy sigue ubicada en el nivel cercanos al promedio de la OCDE, que es del 35,2%, aunque con servicios e infraestructura de un país completamente subdesarrollado.
La exorbitante presión tributaria atenta contra la productividad y, a la vez, alienta la evasión, si a eso le sumamos que Argentina está inmersa en una recesión de dos años, el cocktail de baja en la productivad, despidos, quiebras y destrucción de puestos de trabajo y de capacidad productiva es una realidad que toca a las puertas del presidente Mauricio Macri. Algo que el mandatario parece no ver. 
Dr. Javier Miglino. Experto en Derecho Tributario.
CEO de MIGLINO y Abogados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario