Cada día llegan más reclamos al estudio de personas que intentan comprar un auto a través de los conocidos "planes de ahorro previo". Mientras se paga y el auto no llega está todo bien. Pero cuando el propietario consigue su vehículo por sorteo ó licitación, surgen desmesurados gastos de entrega, usurarias pólizas de seguros y un cúmulo de gastos para retirar el vehículo (flete, patentamiento, alistamiento, prenda, antecedentes crediticios del comprador, etc.), que llegan hasta el 12 por ciento del valor total de auto. A partir de acá te voy a dar una mano para que puedas tener tu sin tener que vender tu casa en el camino. 

Sabés que sobre éste y otros temas podés consultarme siempre. 

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Los planes de ahorro son la principal queja de la gente... llevan hace tiempo las de perder y ocupan hoy el 59,9% de los reclamos ante la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor.

    Los sistemas de ahorro son diferentes alternativas que se ofrecen en el mercado para entregarle dinero o para la adquisición de bienes (automotores, electrodoméstico o vivienda).

    Si es cierto aquello que “el ahorro es la base de la fortuna”, la fortuna en estos sistemas es la adquirida por las mismas administradoras del sistema, no por el suscriptor. El con-
cepto del ahorro previo “la captación del ahorro público con promesa de prestaciones futuras”, introducido por la reforma del año 1985 (Ley 23.270) al art. 93 de la ley 11.672, ha quedado convertido en una comercialización perversa, con una serie de sufrimientos para lograr la posesión del bien elegido. Es decir, no existe el ahorro, sino simplemente una financiación cautiva. Es nuestro deseo asociacional que el concepto de ahorro se recupere y se eleve a su justa expresión de valor: importancia máxima en la escala de los derechos a los intereses económicos del consumidor. Es el mínimo respeto que merece ese derecho consagrado por la Constitución Nacional.

    Hemos detectado fehacientemente que en el mercado se producen engaños mediante publicidad y hábiles técnicas de venta, motivadas por algunas empresas que realizan una suscripción engañosa mediante agencias, promotoras u otros intermediarios, quienes no informan claramente que la compra, en realidad, es un plan de ahorro. Y, más grave aún, está la venta de planes irregulares, o mejor dicho ilegales, que se comercializan preferentemente en las provincias; porque allí se posibilita evadir el control y autorización de la Inspección General de Justicia, único organismo del país en la materia, cuya sede se encuentra en la Ciudad de Buenos Aires. 

    Por ello, si le prometen la entrega inmediata de dinero o del bien y es un contrato de plan de ahorro, desconfíe; ninguno debidamente autorizado, puede asegurar su entrega en forma inmediata o a corto plazo. El trámite normal para acceder al bien requerido en las empresas es, según el sistema elegido, mediante sorteo, licitación o puntaje.

Los sistemas de Ahorro en el mercado, pueden ser de “Capitalización y Ahorro” y de “Ahorro para fines determinados”, comúnmente conocidos bajo tres tipos de modalidades diferentes.

1. Planes de Capitalización y Ahorro

    Este sistema, que inicia su operatoria a principios de este siglo, tendía a favorecer el ahorro mediante la constitución bajo cualquier forma, de capitales determinados a cambio de desembolsos únicos o periódicos, con posibilidad o no de reembolsos anticipados por medio de sorteos. Hoy más que constituir un incentivo para el ahorro es un incentivo para los juegos de azar. En efecto, sus contratos se han diseñado para ser sorteados por la lotería. Hay alrededor de 25 empresas de este tipo, a las que inexplicablemente se exime del pago y del permiso correspondiente para usar los extractos de beneficios de nuestra Lotería Nacional.
    Si los números de suscripción de un contrato coinciden con los premios de la Lotería Nacional, (nunca menos de tres cifras y hasta cuatro), el titular será poseedor del bien elegido (moto, automotor) y no paga más cuotas. Si no acierta en los meses acordados para ser sorteado - alternativa más que probable-, es decir nunca, deberá esperar para el reintegro de sus ahorros, (por lo general 18 meses de cuotas pagas, para recuperar el 30% de sus ahorros; 60 meses para el 53%). A partir de los 20 años pueda aspirar a un verdadero reintegro de sus ahorros. Los referidos contratos tienen un plazo de duración que puede extenderse hasta 333 meses, es decir 27 años de plazo, según el plan ofrecido. 

2. Ahorro para fines determinados. Ciclo abierto

    Es un sistema de ahorro anticipado y amortización, mediante el cual la empresa vendedora crea una cadena abierta de interesados con la promesa de la entrega del bien. Y mediante  su acumulación se movilizan los fondos de ahorro único formado por el aporte de los suscriptores, a medida que aumentan los adherentes. El cumplimiento regular de los pagos de las cuotas ordinarias de ahorro de los mismos, otorga un puntaje que permite la adjudicación, lo que no significa su posesión. Por medio de ese puntaje se accede a un crédito que se concretará al momento de la entrega del bien. Los términos medios de espera para la adjudicación dependen de los diferentes planes propuestos. Por lo general, son de 13, 17, 31, 45 ó 47 meses. Este último período es el más adherido por el público que, por presión de los promotores o simple credulidad –o por ambas-ignora el verdadero tiempo de espera involucrado. En la actualidad se encuentran dos empresas vigentes, de las tres autorizadas oportunamente por la Inspección General de Justicia (IGJ).
 
3. Ahorro para fines determinados. Grupo cerrado.

    Son en sí los sistemas más ahorrativos con respecto a la financiación bancaria pero, al mismo tiempo, los que registran más alto índice de abusos por parte de las empresas de marcado renombre. Es un sistema mediante el cual un conjunto de personas conformadas en un grupo, pagando una cuota mensual actualizable (según el valor móvil del bien a adquirir), constituyen un propio fondo de ahorro común que permite la compra, generalmente, de dos bienes a adjudicar (en el caso, automóviles), iguales para todos; los que son entregados a componentes de dicho grupo, sea por la modalidad de sorteo o por licitación al mejor postor. Estos planes se componen habitualmente de 50, 60 y 84 cuotas, significando ello que cada grupo se conforma con un número de personas que es el duplo de la duración del plan, es decir, 100 para 50; 120 para 60; etc.